(Basada en hechos reales).
Me cuenta un amigo que otro amigo ( cuyo anonimato mantendré por petición suya) realizó una hazaña digna del mejor Alatriste. A la vuelta de la salida nocturna, algo bebido, dudaba si coger el coche o no, y regresar a casa. En su camino (y en su lucha interna entre el riesgo o el taxi) tuvo la solución: entró a la comisaría más cercana al lugar donde tenía aparcado el coche y dijo:
- Buenas noches. Desearía hacer la prueba de alcoholemia para saber si puedo o no coger el coche y volver a casa.
El policía le dijo que iba a consultar con su compañero, que si era tan amable esperase.
- Buenas noches. ¿Qué quería?.
Total, que volvió a repetir la historia al policíaB ( al de la cara de póker). Y "con no pocas dificultades ", consiguió abrir el precinto de la boquilla.
- Ya sé que no se le habrán dado muchas ocasiones como esta- dijo nuestro protagonista- pero yo me quedo más tranquilo haciendo la prueba para saber si puedo coger el coche o no.
-Sople hasta que deje se sonar.( El cara-Póker se comenzó a enfadar). Vas a dar positivo.
Pero no hizo falta taxi. 0.13 marcó el aparato.
- Ea, pues ya puedo coger mi coche, ya me voy más tranquilo, muchas gracias por todo.
Y ahora es cuando nuestro héroe camina hacia su coche, en la nocturna brisa cordobesa, mientras orgulloso, piensa:"Que opinen lo que quieran pero yo he hecho un ejercicio de responsabilidad viaria, ojalá hubiera más como yo". Y se marcha a casa. Con el beneplácito de la autoridad. Tajao,pero con permiso. Como dios manda.





